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El Universitario | Vida Universitaria

Aulas virtuales para enseñar y aprender

profesoras trabajandoEl aula llega cada vez más lejos. Merced a la conectividad, las propuestas educativas se transforman y potencian. Surgen, se vislumbran y se acoplan a lo institucional las diversas herramientas que confluyen para transformar las prácticas educativas, como por ejemplo Moodle, un software libre utilizado para crear “aulas virtuales”.
Tamara Ahmad y Paula Lencina se graduaron en Sistemas en la UNNOBA y ejercen la docencia y la investigación en esta casa de estudios. El Universitario dialogó con ellas. Además de formar a estudiantes en las carreras de Informática, capacitan a docentes universitarios, siempre con el foco puesto en las nuevas tecnologías.
“Algunos docentes plantean ‘si yo aprendí de esta manera ¿por qué ellos no pueden aprender igual?’. Pero eso, más que una negación es un temor, el miedo a encontrarse en una situación en la que los docentes también tienen que aprender”, indica Lencina. “Otra frase muy utilizada es ‘yo no soy docente de informática’, lo que implica desconocer los beneficios de las herramientas tecnológicas, como por ejemplo automatizar los procesos de evaluación”, completa Ahmad.
Más allá de las reticencias, se viven tiempos de cambio y ese conjunto de conceptos y herramientas confluye en una idea: el entorno virtual de enseñanza-aprendizaje. Ahmad cuenta que “la Universidad está impulsando la creación de una nueva plataforma denominada UNNOBA VIRTUAL. Todos los cursos van a estar allí”. Y agrega: “La idea es realizar una capacitación para todos los docentes, para que vean las herramientas que existen, cómo es su utilización estratégica y qué ventajas tienen. Va a ser la plataforma más importante de la Universidad y servirá para los cursos a distancia, para la modalidad semipresencial, como es el Ingreso actualmente, y para la presencial”.
Lencina resalta este último dato, la relación entre aulas virtuales y la cursada presencial: “Moodle permite extender el aula. Antes teníamos el aula y la tarea para el hogar con papeles. Ahora tenemos un entorno virtual de enseñanza-aprendizaje”.

Ritmos vertiginosos y no tanto

Para implementar los cambios por venir es necesaria una articulación inicial entre los profesionales en educación y los de tecnología, que se van acoplando y creando mientras hacen. Ahmad, de todos modos, hace un paréntesis y relativiza el futuro: “Estamos en los inicios de algo y no sabemos si va a haber efectivamente algún cambio educativo o si se abrirá un proceso importante. Lo que sí sabemos es que estas tecnologías existen y avanzan rápido. Por eso, debemos incentivar la capacitación docente teniendo en cuenta que muchas veces se cuenta con poco tiempo”.
Las investigadoras indican que “se está hablando de un nuevo paradigma, el conectivismo, que hace referencia a la forma en que el alumno accede a la información”.
Los medios tecnológicos permiten estar en red, ya sea con un teléfono, una computadora, una tablet, o el medio que fuere, en cualquier lugar y en cualquier momento. La idea de estar “todo el tiempo conectado” es la que resulta de esta ubicuidad de las redes.
Pero la conectividad plantea sus riesgos, o al menos ciertos temores. Existe un imaginario del adolescente hiperconectado que pierde sus vínculos sociales materiales en función de los virtuales. Las profesoras indican que estos problemas se ven reflejados en el aula: “La falta de expresión oral aparece cada vez más como un problema. Aunque se pueden expresar muy bien escribiendo, al momento de hablar vemos las dificultades”. “Encontramos alumnos muy activos en espacios virtuales que después en el aula no pueden expresar lo que saben”, advierten.

Redes sociales

Hay un tema que genera negaciones, incluso entre quienes se podría pensar que están a la vanguardia: “Existe una resistencia a las redes sociales, una herramienta muy natural para los adolescentes y que los docentes tienden a ver como simple esparcimiento; por lo tanto no se las podría incluir en propuestas pedagógicas, y esto pasa incluso con los docentes de informática”.
Pero la dificultad en relación a las redes sociales también está en los alumnos: “A ellos les cuesta ver que pueden usar un entorno social como herramienta para un objetivo educativo”.
Las docentes del Ingreso a la UNNOBA han experimentado con redes sociales y apuestan por los resultados positivos potenciales: “Creamos grupos en la red social Facebook. Los administramos y los estudiantes debatían allí actividades de una asignatura. Tuvimos buenos resultados y se notaba que estaban en su hábitat”.
Sin embargo, Ahmad advierte sobre los límites que esto implica, ya que “los chicos que recién terminan el secundario se manejan con Facebook para hacer todo”, lo cual lleva a desconocer el uso de herramientas fundamentales como el correo electrónico. “Esta realidad es algo que los docentes deben considerar. Si los chicos no miran los correos, hay que enseñarles”.
Ahmad y Lencina concluyen con un señalamiento: “El riesgo no es que los estudiantes utilicen cada vez más las nuevas tecnologías de la información, sino que les resulte normal que los docentes no las utilicen. Ese es el verdadero riesgo”.


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