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Vida Universitaria

Como aula, el mundo: la riqueza del intercambio

Los programas de intercambio permiten a estudiantes realizar trayectos académicos en distintas universidades extranjeras. En la experiencia toman contacto con el conocimiento, pero fundamentalmente con una cultura que les abre las puertas a realidades diversas.

Fruto del Programa Jóvenes de Intercambio México- Argentina (JIMA), estudiantes universitarios de ambos países tienen la posibilidad de realizar trayectos académicos en distintas universidades. Eugenia Chiosso, de quinto año de la carrera de Ingeniería en Alimentos de la UNNOBA, y Víctor Mazutti Said, estudiante de Agronomía de la Universidad Autónoma del Estado de México, son testimonio real de los alcances de esta iniciativa. Comparten su pasión por las ciencias agrarias y tomaron la decisión de inscribirse en el programa de intercambio para vivenciar la posibilidad de ser “estudiantes del mundo”. Ella viajó a México, para cursar asignaturas en la Universidad de Yucatán. Él hizo lo mismo en Argentina y así llegó a la UNNOBA.

Eugenia Chiosso relató que cursó con estudiantes de Ingeniería Química, ya que en México la Ciencia de los Alimentos es una especialidad de esa carrera. “La infraestructura que tienen es increíble, cuentan con quince laboratorios, y aunque la carrera está en los primeros semestres tienen una planta piloto y muy buen equipamiento”, destacó la estudiante.Relató sus prácticas en el laboratorio de Microbiología y aseguró que en el manejo de las técnicas le resultaron útiles los conocimientos adquiridos en la UNNOBA.

Al mismo tiempo, resaltó que pudo seguir el avance de un proceso desde la siembra de un microorganismo hasta la obtención de un producto. “Lo hicimos con la fermentación de jugo de manzana y quedó como una sidra”, contó.“Durante el intercambio cursé cuatro materias, tres con alguna equivalencia en mi plan de estudios de la UNNOBA y la cuarta fue sobre “Tratamiento de agua”, que me sirvió mucho porque tuve la posibilidad de hacer muestreos. Fue una asignatura muy práctica por las visitas que hicimos a una reserva cercana al mar, donde analizamos procesos de intromisión salina”, agregó Chiosso.

La experiencia de Víctor Mazutti Said en la UNNOBA es similar: cursó materias de la carrera de Agronomía que homologa con el plan de estudios de su Universidad de origen. Ha tenido oportunidades de ir al campo y planteó como una ventaja de la UNNOBA la vinculación con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). “Aquí están en una zona privilegiada y cuentan con alianzas estratégicas que facilitan la investigación y el trabajo de campo”, opinó el mexicano.

Con respecto a la modalidad de enseñanza halló algunas diferencias. Si bien en términos de exigencias los requerimientos son parecidos, señaló que en México la evaluación considera el desempeño del alumno durante todo el proceso, por lo que los estudiantes no están tan centrados en el examen final: “Aquí los alumnos tienen muy buena formación, pero están muy centrados en el resultado, lo que los obliga a estar bajo niveles de estrés altos”.

“Estoy en el segundo cuatrimestre del tercer año y aquí curso materias de cuarto y quinto año. Estoy aprendiendo mucho y no he tenido problemas para adaptarme”, expresó el estudiante. En lo que atañe a la práctica, reconoció diferencias en los sistemas de producción. “Los cultivos cambian, aquí hay una tendencia a la soja. En cambio, allá no se siembra soja, en mi zona se siembra maíz, alfalfa y hay muchas explotaciones ganaderas. La diferencia más marcada está en el clima, ya que en México es semidesértico”.

A pesar de ello, consideró que lo aprendido le servirá para su futuro desempeño  profesional. En este punto confesó que su vocación por la Agronomía viene “de la cuna”. “Mi familia se dedica de lleno a esto, desde pequeño he estado en el campo y una de las cosas que más me ha llamado la atención es el desarrollo”, relató.

“Nosotros trabajamos el campo, el tambo… lo que nosotros le llamamos establo. El producto del campo es, simplemente, para la alimentación del ganado”, comentó el joven,  que tiene apenas 21 años. “El lado agrícola siempre me llamó la atención, lo que estoy aprendiendo aquí me servirá muchísimo. Me interesa conocer más el sistema de siembra directa, me gustaría llevarme más información y otros puntos de vista sobre las mismas producciones”, añadió.

Similitudes y diferencias

Ambos estudiantes resaltaron del intercambio la posibilidad de conocer “otras realidades”, lo cual contribuye tanto en lo profesional como en lo personal. Al respecto, la argentina aseguró: “No tenemos tantas diferencias, pero por ejemplo en mi carrera los mexicanos están más atrasados, ya que en muy pocos lugares está comenzando como carrera la Ciencia de los Alimentos. Acá, en cambio, tenemos más experiencia. En otros aspectos están más adelantados, como por ejemplo en la cuestión ambiental. Ellos tienen mucho en cuenta el impacto y buscan controlar la contaminación”.

Independientemente de las cuestiones académicas, ambos coincidieron en señalar que lo más significativo fue lo que aprendieron para la vida.
“Como persona haber estado cinco meses en un lugar donde no conocía a nadie fue una experiencia muy rica. Además me sentí muy acompañada por la Universidad y tuve la posibilidad de conocer a estudiantes extranjeros y tomar contacto con otra cultura. Los mexicanos son muy cálidos y hospitalarios. No entienden algunas de nuestras palabras y se ríen del sonido que le damos a la Y”, relató Eugenia Chiosso.

“Lo que más me costó fue acostumbrarme a la comida, porque es muy picante, pero me daba mucha curiosidad, en las calles hay puestos de todo tipo. Al principio cuando los recorría pensaba en Bromatología, pero después los disfrutaba. Es una forma distinta de alimentarse, le ponen chile a todo y le rinden culto a lo que algunos llaman ‘vitamina T’, tortas, tacos y tamales”.

En la misma línea, Víctor Mazutti Said reconoció que la experiencia en lo personal fue muy completa. “Yo allá vivía con mi familia y aquí hice un cambio total, vivo solo, tengo que cocinar, lavar mi ropa, labores cotidianas que antes no contemplaba y que son parte del crecimiento”, relató el estudiante mexicano.

“No conocía la UNNOBA y de Argentina, por lástima, sabía poco y la verdad es que me recibieron muy bien”, señaló el joven.
“Sabía que les gustaba el fútbol, los buenos cortes de carne y el chimichurri y tenía información sobre el sur… aunque no lo conozco aún, estoy más cerca”, agregó.

Las puertas del mundo

Con sus experiencias de intercambio, vivenciaron cómo las puertas del mundo se abren al conocimiento. Lo aseguraron cuando señalaron que se imaginan el futuro como “un escenario lleno de posibilidades”.

Eugenia Chiosso , ya de regreso en Junín donde transita el fin de su carrera, confesó tener muchas ganas de volver, por el desarrollo de maestrías y doctorados en México. “Me contagiaron las ganas de seguir estudiando”, contó Chiosso.

Víctor Mazutti Said reconoció que “con la movilidad se rompen barreras” y aunque se imagina su futuro en México, sabe que “hay posibilidades en otros lados porque las fronteras son relativas”.

Ambos sugirieron a sus pares “animarse al intercambio”, porque -según aseguraron- “no sólo se aprende en el aula”.


Programa Jóvenes de Intercambio México- Argentina
Durante el primer semestre de 2013 la Universidad otorgará cuatro becas entre los postulantes que se hayan presentado para participar del Programa Jóvenes de Intercambio México–Argentina. La movilidad se dará con las siguientes universidades de México: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Universidad de Sonora; Universidad de Quintana Roo; y el Instituto Politécnico Nacional. Participan de este tipo de convocatorias estudiantes avanzados de grado que tengan aprobada por lo menos el 40% de la carrera.


Viajes de estudio e intercambio
La UNNOBA tiene convenios internacionales suscriptos con instituciones de educación superior de distintos países del mundo. En el marco de estos acuerdos, existe la posibilidad de realizar viajes de estudio e intercambio de alumnos. Los estudiantes interesados en conocer los alcances de las alternativas vigentes en el marco de estos acuerdos podrán comunicarse a la Dirección de Relaciones Internacionales, telefónicamente al (2477) 429614 / 429569, o por correo electrónico a través de la dirección: rrii@unnoba.edu.ar, a fin de interiorizarse sobre la documentación necesaria, los plazos de presentación en la universidad de destino y los tiempos del intercambio, entre otras cuestiones de interés para los estudiantes.


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