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El Universitario | Enfoques

“El movimiento cooperativo se siente parte de la comunidad”

trabajadores de la cooperativa cersinpatPatricio Díaz es secretario de Relaciones Institucionales de la Comisión de Asociados de Credicoop Junín. Afirma que la Cátedra Libre de Cooperativismo y Economía Social “intenta visibilizar actores y vectores de desarrollo, dar la discusión sobre la importancia del consumo responsable y, sobre todo, instalar que la economía social se amplió”.
-¿Qué características tiene la “economía social”, una idea quizás no tan difundida?
-Desde los inicios del término, la economía social era un sinónimo de cooperativismo. Ahora la idea se ha ampliado y alojado a otros actores que han encontrado otros modos de organización del trabajo para salir de la crisis: microemprendimientos personales, familiares, asociativos, barriales, huertas comunitarias, ferias autogestivas. Todos esos actores antes no existían porque el empleo fue casi la única forma de trabajo en Argentina, y este país fue el que más empleo tuvo en América Latina. Debido a la crisis que generó el neoliberalismo nos enteramos que el empleo no era la única forma de trabajo. Así aparece con fuerza lo autogestivo, asociativo y comunitario… con lo cual el concepto se ha complejizado y diversificado.
-¿Cuáles son los principios que rigen al cooperativismo?
-Debe haber una libertad para ingresar a la cooperativa; los socios tienen que formar parte de la gestión económica y poder decidir sobre ella; debe haber una integración entre las cooperativas, es decir que se tienda a intercambiar bienes y servicios entre ellas; y hay un principio que es la preocupación por la comunidad. El movimiento cooperativo se siente parte de la comunidad a la que pertenece y cree que su éxito tiene que ver con el entorno, con devolver parte del éxito logrado.
-Es decir que el beneficio no deviene, para ustedes, del simple despliegue del egoísmo individual, como plateara hace tiempo el fundador del liberalismo económico.
-Por supuesto. La cooperativa son dos cosas: una empresa y un grupo de personas. Tiene que mantenerse equilibrada. Si la cooperativa funciona bien como empresa y es eficiente, pero no tiene gestión democrática de los socios, cae en el vicio de convertirse en una empresa tradicional. Es el vicio que nosotros denominamos como “gerentismo”, el gerente se apropia y decide todo. La otra cuestión es el asambleismo permanente, si sometemos todas las decisiones a una compulsa hacemos lento el proceso de la empresa. Hay que lograr desarrollar una empresa eficiente con una democracia interna: si se cumplen las dos condiciones, hay una cooperativa.
asamblea de trabajadores-votan creacion de fabrica de ladrillos en cutralco-Hay empresas que se sienten más cómodas en un lado o en el otro de esos dos ejes, ¿puede ser?
-Es así, hay dos vertientes en el cooperativismo. Una de ellas piensa que la cooperativa principalmente tiene que satisfacer a sus socios. Por ejemplo, si una cooperativa de agua logra que todos los socios del pueblo tengan agua potable, entonces está cumplido el objetivo. Otra tendencia, que es la rama minoritaria en la que estamos nosotros, plantea que eso no es suficiente, que la cooperativa tiene que satisfacer a sus socios con buenos servicios, pero además tiene que ser un actor de transformación social.
-Tanto para las cooperativas como los emprendimientos generalizados de la economía social, las instancias de comercialización y consumo constituyen un cuello de botella. ¿Qué nos podés contar de las “redes de consumo” y del “consumo responsable”?
-Es significativo que la primera experiencia cooperativa fue una cooperativa de consumo en 1844, en la que se vendía pan. En Argentina la comercialización está concentrada, y no sólo eso: las grandes marcas se jactan de estar cartelizadas, hacen publicidad con todo su alcance para que el consumidor diga ‘mirá qué grandes que son’. Lo que decimos desde el movimiento de la economía social es que hay que tratar de imponer un consumo responsable. Como ciudadanos elegimos cada dos años, pero como consumidores elegimos todos los días cuando compramos. Hay que preguntarse cuando compramos, a quién le compramos y a qué modo de gestión y producción le compramos.


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