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El Universitario | Página Verde

Estrategias para lograr una producción agropecuaria sustentable

sustentableConservar los arroyos pampeanos y dejar zonas de refugio sin cultivar parecen ser algunas de las estrategias actuales que, según los especialistas, podrían permitir lograr una producción agropecuaria más sustentable.

Para Claudia Feijoo, de la Universidad Nacional de Luján (UNLu), los arroyos pampeanos tienen una gran importancia en el mantenimiento de la biodiversidad.

Feijoo disertó en la UNNOBA, en el marco del V Encuentro Internacional de Políticas Académicas y Científico-tecnológicas. Tanto ella como María Elena Zaccagnini, del Instituto de Recursos Biológicos de INTA Castelar, insistieron en la necesidad de “poner en marcha estrategias para lograr una producción sustentable”.

En verdad, como consecuencia de la intensificación agrícola, los arroyos se alteran de distintas formas: cambios en la morfologías de los cursos, eliminación de zonas bajas, desaparición de la flora y fauna por plaguicidas y herbicidas. Según Feijoo, esto genera consecuencias concretas en los servicios ecosistémicos que esos cursos de agua prestan.

La investigadora de la UNLu recordó que las zonas ribereñas “actúan como reservorio y protección de biodiversidad” y alertó que al forestarlas se pierden sus características originales y se produce un sombreado que reduce la vegetación acuática”. En cambio y, de acuerdo a lo que revelan algunos estudios, si se dejan zonas ribereñas “sin tocar” se recuperan funciones de los arroyos que son beneficiosas para el productor. Incluso, existen productores interesados en la restauración de los arroyos. “Es un trabajo que lleva tiempo y es el Estado es el que debe marcar pautas”, opinó.

A juicio de la especialista el gran desafío es “entender que las márgenes son de dominio público” y para ello hay que trabajar sobre la legislación para que se amplíen las franjas de protección.

Trabajar “a escala de paisaje”

La disertación de la doctora María Elena Zaccagnini estuvo centrada en la experiencia desarrollada en Entre Ríos, donde se promueven ventajas impositivas a productores que respeten determinadas pautas.
Es que en esa provincia se cuenta con una ley de conservación de suelos y desgravación impositiva a los productores que hacen terrazas para controlar la erosión. En una experiencia piloto se ha incorporado el valor de conservación de biodiversidad para premiar a aquellos que realicen prácticas adecuadas que cumplan con ese objetivo.

La especialista explicó que muchos de los procesos ecológicos se dan “a escala de paisaje”. En este punto explicó que paisaje es “el hábitat que necesitan ciertas especies que resultan beneficiosas para el proceso agropecuario, porque proveen ciertos servicios, como el control biológico de plagas o la polinización de cultivos”. Por eso, si se tomaran decisiones “a nivel del lote de cada productor” no sería beneficioso para la biodiversidad.

“Hay requisitos de configuración de paisaje que deben darse para que estas especies puedan vivir y para ello hay que sincronizar con los productores prácticas que permitan que las zonas de refugio para las especies benéficas queden sin cultivar, que se puedan establecer terrazas conectadas con bordes de campo en las cuales se deje de aplicar herbicidas para la recuperación de la biodiversidad”, explicó.

Para la doctora Zacagnnini, realizar estas experiencias en provincias que no cuentan con un marco normativo apropiado es “una tarea más compleja”. Sin embargo, se mostró optimista respecto de la voluntad de los productores de “tener otra mirada”.

“Los productores se están empezando a dar cuenta que muchos de los problemas que tienen en sus campos son por cuestiones de manejo, así que la gran tarea es encontrar una fórmula que permita realizar prácticas más amigables sin que sientan que sacrifican la producción agropecuaria”, opinó.


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