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El Universitario | Enfoques

Lo que se viene: impresión en 3 dimensiones

_DSC8399Como si se tratara de un film futurista, el docente muestra una pieza en perspectiva desde la pantalla de su computadora. Al cabo de minutos ese objeto está a su lado, dentro de un cubo, posando con su inmaculada novedad.

El docente es Pablo Luengo, y junto a Javier Miquelez y Rodolfo Isatis, dictan la materia “Representación gráfica” para las carreras de Ingeniería Industrial, Alimentos y Mecánica y las tecnicaturas en Mantenimiento Ferroviario e Industrial. Desde que la Universidad cuenta con esta tecnología los estudiantes terminan la materia con una impresión en 3D.

Luengo también oficia como operario de estas impresoras que están en la Escuela de Tecnología, ya que “el equipamiento está está abierto a toda la comunidad de investigación de la Universidad”. Uno de los proyectos de investigación que ya está utilizando la impresora es el de Robótica, sobre el que Luengo está trabajando junto a un amplio equipo (ver El Universitario Nº 30).

Red nacional para imprimir

En junio de este año la UNNOBA participó de la II Jornada Nacional de Impresión 3D, organizada por el INTI y el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Estuvieron los fabricantes nacionales de impresoras 3D, quienes expusieron sus productos. “Se organizó una red Argentina de impresión 3D, de la que la UNNOBA forma parte, y es conformada por alrededor de setenta actores entre universidades, emprendedores, investigadores”, señala Luengo. Y agrega: “No había importadores, eran empresas argentinas que están haciendo tanto impresoras o insumos. Gracias al código abierto muchos estudiantes de ingeniería han podido diseñar y fabricar sus propias máquinas, y de ahí sus propias empresas”.

Los organizadores también habían realizado una convocatoria a instituciones educativas para presentar proyectos que incorporaran esta tecnología a la enseñanza. “Con Claudia Russo, Mónica Sarobe, Eduardo Álvarez y todo un equipo desarrollamos un proyecto que nos permitió ganar una impresora 3D”, relató Luengo.

La UNNOBA formó parte de un grupo de veinticinco proyectos que ganaron como premio una impresora 3D, una computadora e insumos. La máquina es de la empresa nacional CODEX, que brindó una capacitación a los ganadores el día anterior a la jornada.

“Con máquinas como la CODEX tenés la libertad de usar el software de diseño que quieras”, agrega Luengo. Es que al nacer de un tipo de conocimiento libre, se relaciona con el software libre y los diseñadores no se ven limitados a usar un tipo de programa privativo y cerrado de cada máquina. “El formato básico de los archivos de diseño asistido por computadora es STL [STereo Lithography], o sea un genérico del dibujo 3D, una especie de TXT para lo que es un texto”, completa.

Un campo fértil y en crecimiento

El origen de este tipo de tecnología tiene que ver con las máquinas auto-replicantes RepRap (Replicating Rapid-prototyper), hechas con piezas plásticas impresas en otras impresoras 3D. “RepRap es un sistema electrónico con motores paso a paso de impresora: se venden los kits para que cada uno arme su propia máquina”. Luengo explica que la única diferencia con respecto a una impresora convencional es que las 3D “tienen un extrusor por el que sale plástico derretido”.

El sistema RepRap de código abierto pudo nacer debido a la caída de diversas patentes industriales, lo que permitió masificar la implementación de esta tecnología.

– ¿Podés definir qué es una impresora 3D?

– Existen varios sistemas para imprimir en 3D, el más popular funciona a partir de la fundición de un hilo de plástico que realiza un “Modelado por Deposición Fundida”. Así es la impresora que tenemos en la Universidad. Se dispone de una plataforma de apoyo, los tres ejes cartesianos, una bobina con hilo de plástico, que es la materia prima que carga la máquina, y un inyector. Cuando el plástico entra al inyector se empieza a derretir arriba de los 200 grados. Para imprimir necesitás un dibujo en tres dimensiones, que la máquina descompone capa por capa y lo va dibujando y construyendo a partir de esas capas. Es como cuando se construye un muro, se hace hilada por hilada.

– ¿Qué nichos está ocupando en el mercado la producción de piezas con esta tecnología?

– Hay muchos. Se está encontrando demanda en la producción de piezas discontinuadas de la industria. También en el diseño industrial se utiliza mucho para el desarrollo de prototipos. Antes, para tener una pieza muy similar a la final se tenía que afrontar un costo muy elevado, sólo posible para las grandes empresas. La impresión 3D revolucionó este proceso. Pero hay una infinidad de implementaciones posibles.

– Aunque esta tecnología recién empieza, ¿tenés alguna hipótesis del camino que pueda tomar?

– Hay quienes piensan que ya, en pocos años, se va a convertir en una tecnología doméstica. Eso va a revolucionar el mercado de consumo y de diseño. Quizás puedas comprar un diseño por la web, por ejemplo de unas zapatillas que te gustaron, bajar el archivo a tu computadora e imprimirlas. Va a permitir también que todo sea personalizado, customizado, y que sean objetos exclusivos.



¿Patentes vs. Creación?

impresora modelo 2020-UNNOBAEl caso de las impresoras 3D reavivó el debate en contra de las patentes. “¿Qué pasa si se libera una tecnología antes de que esté obsoleta? Las impresoras 3D permiten vislumbrar una respuesta”, opina el periodista Esteban Magnani, especializado en divulgación científica. “La patente de una de las técnicas más populares de este tipo de impresión, llamada FDM (Modelado de Fusión por Deposición), caducó en 2009. Este simple hito legal permitió un florecimiento exponencial de pequeños emprendedores que tomaban el conocimiento existente, lo desarrollaban y volvían a compartirlo hasta en rincones del planeta como la Argentina, donde existe también una fuerte comunidad dedicada a la impresión 3D”. Magnani afirma que “el resultado es una verdadera revolución creativa en un campo recientemente exclusivo de grandes jugadores”. “Cada vez más voces se levantan contra el actual sistema de patentes, el cual, lejos de fomentar la innovación, facilita posiciones monopólicas con una rentabilidad extraordinaria, que se utiliza en buena medida para fortalecer la posición de control del mercado por medios legales”, concluye.


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