
La alimentación es uno de los factores centrales de la producción avícola moderna. Además de garantizar un crecimiento adecuado, las estrategias nutricionales buscan optimizar la utilización de los nutrientes y mantener un metabolismo equilibrado en animales que alcanzan tasas de crecimiento elevadas en períodos muy cortos de tiempo.
En este contexto, investigadores de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA) y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) estudiaron los efectos de diferentes fuentes de colina, un nutriente esencial que interviene en el metabolismo y transporte de los lípidos y que tiene particular importancia para el funcionamiento del hígado.
El estudio reunió investigadores del Centro de Bioinvestigaciones (CeBio) de la UNNOBA y la Sección Avicultura de la Estación Experimental Agropecuaria Pergamino del INTA. Los resultados de este estudio fueron publicados recientemente en la prestigiosa revista Poultry Science, algo que representa no solamente la posibilidad de difusión internacional de los resultados obtenidos, sino consolidar “una colaboración interdisciplinaria entre el INTA y la UNNOBA que abre nuevas posibilidades para estudiar cómo la nutrición modifica el metabolismo animal desde el nivel productivo hasta el molecular”.

El estudio
En el estudio se compararon tres estrategias de alimentación: una dieta basal sin suplementación adicional de colina, una dieta suplementada con cloruro de colina de origen sintético y otra suplementada con una fuente vegetal de colina. Durante el experimento se evaluaron parámetros como el peso corporal, el consumo de alimento y la conversión alimenticia.
Los resultados mostraron que ambas fuentes de colina tuvieron efectos positivos sobre el desempeño productivo hacia el final del ciclo. También se observaron modificaciones en el metabolismo lipídico. Tanto la colina sintética como la de origen vegetal produjeron una reducción de los lípidos totales circulantes respecto de los animales que no recibieron suplementación.
Sin embargo, cuando los investigadores analizaron qué estaba ocurriendo en el hígado a nivel molecular, encontraron una diferencia particularmente interesante.
A partir de muestras de hígado, el equipo utilizó secuenciación de ARN (RNA-seq) para estudiar simultáneamente la expresión de miles de genes. El objetivo fue ir más allá de los parámetros productivos tradicionales y determinar qué procesos biológicos se modificaban con cada tipo de suplementación.
Los análisis mostraron perfiles de expresión génica claramente diferenciados entre los tratamientos, indicando que las dos fuentes de colina no producen la misma respuesta molecular en el hígado, aun cuando ambas pueden tener efectos favorables sobre parámetros productivos.
Una de las diferencias más relevantes se observó en los animales suplementados con cloruro de colina sintético, que presentaron una mayor expresión de genes relacionados con la respuesta inmune y un enriquecimiento de vías de señalización vinculadas con procesos proinflamatorios.
En contraste, la suplementación con colina de origen vegetal presentó una mayor representación de vías vinculadas con el metabolismo central y lipídico y con mecanismos de regulación metabólica.
Esta diferencia constituye uno de los principales aportes del estudio: dos estrategias nutricionales que producen efectos positivos sobre el crecimiento pueden generar respuestas biológicas diferentes que no son visibles cuando solamente se analizan los parámetros productivos tradicionales.
“Lo interesante es que, aunque ambas fuentes de colina tuvieron efectos positivos sobre parámetros productivos, cuando observamos qué estaba ocurriendo a nivel de la expresión génica encontramos respuestas muy diferentes. La colina sintética presentó una firma transcripcional asociada a vías inmunes y proinflamatorias; mientras que la fuente vegetal mostró un perfil más relacionado con procesos metabólicos y biosintéticos. Esto demuestra la importancia de complementar los parámetros productivos tradicionales con herramientas moleculares que permitan conocer cómo responde el organismo”, explicó Andrés Lavore, investigador del CeBio y docente de la UNNOBA.

Una integración virtuosa
“Otro aspecto central del trabajo fue la integración de grupos con conocimientos e infraestructura complementarios”, destacó y recordó: “La Sección Avicultura de INTA Pergamino, a cargo del doctor Bernardo Iglesias, aportó su experiencia en nutrición, manejo y experimentación aviar, así como las capacidades necesarias para desarrollar un ensayo productivo de gran escala. Desde la UNNOBA, el trabajo se complementó con herramientas de genética, genómica funcional, transcriptómica y bioinformática, que hicieron posible estudiar los mecanismos moleculares asociados con las respuestas observadas en los animales”.
“La colaboración permitió así analizar un mismo fenómeno en distintas escalas: desde el crecimiento y la eficiencia productiva del animal hasta la actividad de miles de genes en su hígado”, abundó resaltando que el trabajo muestra además el potencial que tiene la articulación entre UNNOBA e INTA Pergamino para “desarrollar investigación aplicada a problemáticas productivas de relevancia regional”.
“La disponibilidad local de capacidades en producción animal, genética, biología molecular y bioinformática permite generar estudios que vinculan las necesidades del sector agropecuario con tecnologías de análisis molecular de última generación”, refirió el docente e investigador de la UNNOBA.